Llegué al hotel por ahí de la 1am, dejé mis cosas, me cambié, conté las horas para irme y me empecé a poner mal. Temblé, lloré, respiré extraño. Y así, con la ropa de dormir puesta, salí. Hacía frío y no me importó, sabía que era peligroso y no me importó, solamente corrí. Fue raro, una parte de mí no sabía a dónde iba, y la otra tenía todo un plan, tomaba atajos, saltaba rejas.. y que llego a la torre Eiffel. ¿Cliché? Digan lo que quieran, esa torre es mía. Me fui de rodillas y lloré por más de una hora. No quería irme, creo. No quería dejar París, mi París. El pasto estaba mojado por lo mucho que lloviznó en la noche pero igual me acosté. Es tan bella. Me maravilla, me enloquece, me provoca.. me enfrenta. Me reta a quedarme. Y a cambio me ofrece esta vista. A cambio me ofrece ponerme la piel chinita. Ay, París, ¡basta ya! ¡que tengo que irme! Me seduce y me atormenta al mismo tiempo. Y me doy miedo.. nunca me había puesto así y por primera vez me sentía capaz de todo. ¿Qué soy para ti París?¿Una turista más? ¿Una loca que te ama y ya? ¿que no puede dejarte ir? Aunque no lo crean estas preguntas se las grité. Fue un momento espectacular, cierro los ojos y estoy ahí de nuevo. Hacía frío pero gracias a todo lo que corrí me sentía fresca. Estaba en la madrugada, sola a la mitad de la ciudad, pero me sentía segura. Estaba mojada por tirarme al pasto y por llorar tanto pero me sentía viva.
miércoles, 29 de mayo de 2013
domingo, 21 de abril de 2013
Penúltimo día. Brunch en Maxine´s y lunch acostadas en campo marte. Camila y yo no parábamos de hablar, cosas de niñas. Es curioso siempre usamos esa frase para correr a un hombre. “¿De qué hablan?” “Cosas de niñas” y ellos piensan que hablamos de nuestro periodo, de esmalte para uñas, de maquillaje... No. “Cosas de niñas” significa hablar de niños.
-¿No vas a regresar con Beto?
-¡Qué presión con ese tema! ¿Tú vas a regresar con Lorenzo?
-No es lo mismo.
-Bueno, no.
-Beto te adora, yo sólo digo que no desperdicies eso que tienen, que muchos no tenemos.
Cami se veía mal, y no lo había notado hasta que dijo eso último.
-¿Hay algo que quieras contarme Cam?
-Mis papás se están divorciando.
-Lo siento.. no sabía.
-Me da igual que se divorcien, igual no se hablan.. pero me gustaría tener algún apoyo como un novio para pasar por esto, eso es todo.
-Si quieres te rento a Beto.
-¡Ay Nicole!
Nos quedamos dormidas en el pasto y despertamos porque unas chiquillas italianas estaban haciendo mucho ruido. Y claro, habían venido hasta París, tenían que tomarse la típica foto delante de la torre Eiffel saltando todas al mismo tiempo. Y cuál va siendo nuestra sorpresa que las escuinclas de unos 14 años eran gimnastas y no sólo saltaban y sonreían sino que hacían maromas en el aire, black flips, splits, splats, de todo. De verdad impresionante. Esa fue nuestra llamada a irnos.
En la tarde, después de huir de unos árabes que querían tomarse una foto con nosotras, fuimos a mi hotel. Jerôme nos invitó pastis en el lobby. Y como de telenovela mexicana: justo cuando estamos brindando aparece Beto (como ya les había contado Beto y Jerôme se odian a muerte). Se saludaron como si nada y se ofrecieron las sonrisas más falsas que he visto. Claro que fue incómodo, tanto como para mejor despedirnos. Yo quería subir a dormir, estaba harta de tanto sol y cansada por lo que había pasado.
Último día completo:
Ahora sí, último día entero en París, mañana parte nuestro avión en la tarde y no sé si estoy feliz o triste... Triste de dejar París pero feliz porque hoy iremos a pasear a un lugar maravilloso...
En el camión que nos llevaba a vaux le vicomte tuve una conversación con Cam que cambió todo.
-Ayer después de que nos despedimos fui a caminar con Beto.
-Cam, no sigas con el tema, ya es aburrido -dije sin apartar la mirada del libro que llevaba en manos.
-¿Te acuerdas de Ana Caro Alcántara?
-Como no voy a acordarme si es con quien mas salgo en el DF, la tengo en casi todas mis clases. De hecho en semana santa vamos a ir a Playa del-
-Está viendo a Beto.
-¿Cómo?
-Están saliendo, viéndose, besándose, qué sé yo..
-¿Eso te dijo?
-No necesitaba decirlo apenas tocamos el tema y se empezó a poner mal. Me pidió que no te dijera.. él está muy arrepentido y si tú le dieras una opor-
-¿Tú estás loca Camila? ¡Por supuesto que no le doy nada! ¿Ana Caro con Alberto? ¿Estás segura?
-Nic, no sé si fue bueno decirte pero si esto se hace más grande no puedes estar sin saber.
-Claro, Cam, no te preocupes.. no importa..
El resto del camino nos fuimos sin hablar y yo como idiota poniendo canciones tristes que van perfecto con el clima. París, frío y gris... como yo. Dejà vu.
sábado, 6 de abril de 2013
<< Álvaro regresa en tres días para comer e irnos al aeropuerto. De a ratos siento que acabo de llegar y no que ya me voy a ir... >>
Ese día volvimos a comer con los polacos y llevamos a la turca a dar un tour religioso porque sabe poco de las religiones que no son la suya. Comimos mucho pato y bebimos mucho vino tinto. En la noche nadie hizo nada, así que yo me fui al hotel de Jerôme, donde me quedo desde que soy una niña. Estuve muchas horas pegada al balcón viendo a Doménico entrar y salir de su restaurante, a unos franceses celebrando la llegada de un bebé en un bar y al mesero alemán de la burger house corriendo hacia su coche para salir volado a reventarse. Motos y cigarros, así es esta calle, nunca pasa nada más. Y esta es toda mi vista, atravesando la calle hay un edificio igual de alto que éste y con el mismo diseño pero no es hotel, son departamentos. Y cuando mi vista no se dirige a la calle se dirige a la ventana de mi vecino de enfrente, que por algún motivo se la vive paseándose por su casa en calzones... nada mal, nada mal.
domingo, 31 de marzo de 2013
-¿Ya te diste cuenta de que nunca vamos a estar así con Ney?- me dijo Cam con tristeza.
-¿Soltera? Sí. Y no quiero conocer a la cosa con la que se va a casar.
-Yo tampoco. ¿Vas a ir?
-¿A dónde?
-A su boda.
-¿A Turquía? Lo dudo. ¿Tú?
-No creo y me siento pésimo por eso.
Sonó mi celular, era Beto, para avisarnos que ya estaba entrando al lobby por nosotras. Nos tomó del brazo y salimos. Cam no dejaba de sonreír como pronosticando un regreso entre nosotros, mientras más lo hace, menos quiero estar cerca de Beto. Cuando llegamos al restaurante y nos separamos, me alivié.
Esta reunión era una tradición que teníamos los hijos de embajadores cuando éramos niños. Fuimos agregando gente con el tiempo pero ellos vienen y van.
Fui con un vestido plateado que moría por estrenar y Cam llevaba algo rarísimo, un vestido naranja tipo baggy que la verdad se le veía muy bien. Ney estaba platicando con Carrie Soumer, es una niña más pequeña que nosotros, que originalmente iba porque su novio la invitaba. Ese chico era famoso por las fiestas que daba y porque sus papás le dejaban hacer lo que le viniera en gana. Creo que Carrie fue quien lo pudo centrar, pero un día pelearon. Él manejó alcoholizado y chocó en un puente. Murió instantáneamente después de caer 11 metros pero antes de rodar 20. Después de eso todos le dimos un Óscar por su papel de “viuda” (a sus 15 años). Supongo que tenía que hacer ese drama si quería seguir teniendo relación con nosotros. Fuera de eso me caía bien.
La música era tan baja que no se podían distinguir las canciones, lo cual era agradable porque podía escuchar las pláticas y las risas de mis amigos. Hace mucho que no me siento así: no-sola. Podía sentir la mirada de Beto desde donde fuera, y claro que recibí todo tipo de comentarios: que si estábamos juntos de nuevo, que porqué no, que hacíamos linda pareja. Ya me acostumbré, así que no importa.
-¿Cuándo te vas Nicole? ¿Porqué no te quedas? - dijo José Octavio, el hijo del embajador de México en Rusia. Él vivía en Niza y según supe tenía el hogar más lindo del mundo (tipo Toscana, quien sabe por qué)
-¿En París?
-Sí, deberías estudiar acá, hacer tu vida acá. Te va a sentar muy bien, París te queda.
Esa última frase se quedó colgada de mis orejas para siempre. Yo creo que ahí empezó mi adicción como tal, porque, si me quedaba París, ¿porqué no me iba a quedar Tokyo, Londres, Los Angeles, Hong Kong, Buenos Aires?...
domingo, 24 de marzo de 2013
Hoy llovió en París. Automáticamente me pongo triste cuando eso pasa porque he visto demasiadas películas. Desperté en un hotel, si sigo durmiendo en casas de amigos o en el depa que nos prestaron seguiré siendo de aquí, de París. Y ya casi es tiempo de regresar a casa.
Yo me conozco, y sé que se les hará raro pero el final de mis viajes son delicados: si un día vivo lejos y tengo amigos lejos o incluso novios y al otro día regreso a México, termino shockeada. Llego al aeropuerto, saludo a mi familia, entro a mi casa, a mi cuarto y me suelto a llorar. De nostalgia.. y bueno, de shock. No es tan fácil.
El problema es que cuando viajo nunca la hago de turista, siempre tengo que llegar directo a echar raíz, carajo. Y como me cuesta dejar, dejar una vida. Una rutina, aunque no lo parezca. Porque aunque diario hago cosas distintas, diario salgo por la misma calle y regreso a la misma calle también, tomo los mismos transportes, saludo a las mismas personas: al de la panadería, al de los periódicos.. y no porque los franceses sean particularmente amables, pero me refiero a que ya me conocen. Saben que paso todos los días por ahí. También me mensajeo con las mismas personas: con Cam, con Ney, con Beto. Y sí, extraño a mi México.. pero... no sé, es como tener varias personalidades que tienen varias vidas. Una personalidad extraña mi casa, otra va a extrañar París cuando no estemos. Así como una extraña a Beto y otra lo evita. Que difícil es ser varias personas a la vez...
lunes, 18 de marzo de 2013
Me acuerdo, me acuerdo de esa vida y de esa última reunión. No volví a ver a José Octavio, ni a Carrie, ni a muchos, pero todos siguieron sabiendo de mí.. digamos que he dado mucho de que hablar. Y ahora que ya pasaron muchos años, que ya nada de los errores que cometí se pueden corregir, me la paso fantaseando con mis bellas épocas.
La reunión ha de tener 10 años... Lo veo tan cerca, lo vivo cada que lo cuento y después despierto aquí en una pseudo clínica rodeada de pseudo doctores que sólo quieren “ser mis amigos”. La gente se reía y decía: viajar no puede ser una adicción... y yo también, no lo creí hasta que lo viví..
El terapeuta me dio un crayón, me encantan los crayones. Dibujé una línea azul, me apoyé en el centro del papel hasta arriba y comencé a bajar, primero por el lado derecho, al llegar a la esquina inferior izquierda subí de nuevo hasta la mitad y bajé más lento hasta llegar a la esquina inferior derecha.
-¿Qué es?
-El Senna.
-¿Eso es el Senna Nicole?
-Sí.- Él sólo veía una línea azul y yo veía París. Por lo mismo, agregué: ¿Tiene crayones de otros colores?
-¿Para qué?
-Para dibujar las líneas del metro, tal vez así lo vea más claro.
-Ya te dije que puedes hablarme de tú.
-Y yo ya le dije que USTED y yo no somos nada.
miércoles, 6 de marzo de 2013
Yo estaba sentada en la mesa del organizador platicando con su hermana cuando él entró por la puerta principal. Volteó alrededor como buscando alguien y supuse que buscaba a sus amigos pero sus ojos se detuvieron en mí. Y los míos en él.
-Eh.. Yo creo que iré a buscar a Liam, creo que ustedes tienen mucho de que hablar Nic.
-Gracias Janneth- le dije sin verla
Él se acercó caminando lento hacia mí hasta que sonó mi celular.
-¿Bueno?
-¿Nicole? No encontramos a Camila. Estaba con un niño raro al que nadie invitó al parecer. Se fueron en un Mercedes negro según los chicos del valet.
-Suena a Camila. Ya salgo.
Cuando levanté la mirada estaba Beto parado frente a mí, con cara de tristeza y los ojos hundidos. Ni siquiera esperé a que hablara ni le pregunté si estaba bien, simplemente le dije lo de Cam ofreció ayudarnos a buscarla. Yo me fui con él, la turca con Bernardina y Sussie con su novio. Recorrimos París de arriba a abajo, buscamos en las villas de la Sorbona, en su departamento, incluso fuimos al restaurante de los polacos y nada. Sussie la pasó marcando a hoteles y hospitales hasta que por fin dimos. Habían chocado y estaban entrando a urgencias.
Llegamos 20 minutos después. ¿Quién iba a decir que agradeceríamos todos ese choque? El hombre con el que iba Cami llevaba más de 10 gramos de coca en los bolsillos y ella había tomado un poquito demasiado alcohol. Quién sabe que habría pasado de no ser por eso. La llevamos a casa de la turca y Beto me ofreció quedarme con él en su departamento. Él insistió alegando que no quería que nada parecido me pasara a mí y que prometía dormir en el sofá.
-Pero primero -dijo- dejemos el coche aquí.
-¿Pero qué pretendes? ¿irnos caminando?
-No exactamente.
Y así con la ropa de gala, el peinado alto y demás, nos trepamos al metro. Todo el camino me iba sonriendo con complicidad y no dijimos nada hasta que me bajó en la estación Blanche.
Lo que el quería mostrarme fue la vista más hermosa del mundo: la de Monmartre. La primera vez que la vi yo aún era una niña pero lloré como un bebé de la belleza que mis ojos podían captar, y verlo con el sol apenas saliendo.. ¿qué les digo? como para volverse a enamorar, ¿no?
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