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miércoles, 6 de marzo de 2013


Yo estaba sentada en la mesa del organizador platicando con su hermana cuando él entró por la puerta principal. Volteó alrededor como buscando alguien y supuse que buscaba a sus amigos pero sus ojos se detuvieron en mí. Y los míos en él.

-Eh.. Yo creo que iré a buscar a Liam, creo que ustedes tienen mucho de que hablar Nic.
-Gracias Janneth- le dije sin verla

Él se acercó caminando lento hacia mí hasta que sonó mi celular.

-¿Bueno?
-¿Nicole? No encontramos a Camila. Estaba con un niño raro al que nadie invitó al parecer. Se fueron en un Mercedes negro según los chicos del valet.
-Suena a Camila. Ya salgo.

Cuando levanté la mirada estaba Beto parado frente a mí, con cara de tristeza y los ojos hundidos. Ni siquiera esperé a que hablara ni le pregunté si estaba bien, simplemente le dije lo de Cam ofreció ayudarnos a buscarla. Yo me fui con él, la turca con Bernardina y Sussie con su novio. Recorrimos París de arriba a abajo, buscamos en las villas de la Sorbona, en su departamento, incluso fuimos al restaurante de los polacos y nada. Sussie la pasó marcando a hoteles y hospitales hasta que por fin dimos. Habían chocado y estaban entrando a urgencias. 

Llegamos 20 minutos después. ¿Quién iba a decir que agradeceríamos todos ese choque? El hombre con el que iba Cami llevaba más de 10 gramos de coca en los bolsillos y ella había tomado un poquito demasiado alcohol. Quién sabe que habría pasado de no ser por eso. La llevamos a casa de la turca y Beto me ofreció quedarme con él en su departamento. Él insistió alegando que no quería que nada parecido me pasara a mí y que prometía dormir en el sofá.

-Pero primero -dijo- dejemos el  coche aquí.
-¿Pero qué pretendes? ¿irnos caminando?
-No exactamente.

Y así con la ropa de gala, el peinado alto y demás, nos trepamos al metro. Todo el camino me iba sonriendo con complicidad y no dijimos nada hasta que me bajó en la estación Blanche.

Lo que el quería mostrarme fue la vista más hermosa del mundo: la de Monmartre. La primera vez que la vi yo aún era una niña pero lloré como un bebé de la belleza que mis ojos podían captar, y verlo con el sol apenas saliendo.. ¿qué les digo? como para volverse a enamorar, ¿no?

miércoles, 27 de febrero de 2013


Nos recibieron el coche y subimos las escaleras que daban al Grand. Esta vez no les falló nada: la decoración era perfecta, los canapés estaban exquisitos y al ver a la gente hasta sentí que los había extrañado. Yo portaba un vestido lila de seda drapeada strapless, sencillo, cómodo y definitivamente lucidor. Me urgía estrenar una bolsa de un diseñador mexicano muy famoso que había hecho una colección edición especial con una joyería. Aunque mi outfit era perfecto mi gran logro había sido Camila, que si no la presiono habría llegado con shorts de mezclilla  y tirantes, como le encanta andar. Llevaba un vestido negro alto que servía de base para las alhajas que su padrino el joyero le había prestado para hoy, tacones negros altos y una bolsa que yo le había regalado de otro diseñador mexicano con quien llevo muy buena amistad. La turca se veía preciosa pero no compró nada en el Triángulo de Oro, ella llevaba un vestido típico muy elegante, también se veía impresionante.

Se lucieron estos niños con la barra pero más con los tragos, claro que dieron champaña, pero la cocktailería merecía un aplauso. Caminamos entre la gente, con algunos hablábamos con otros una sonrisa de lejos era más que suficiente. Creo que por primera vez asistimos todos..

Estaba la nieta del viejo Soumer, los mellizos Nosbi, los Salim, los Rivas Asturias.. no puedo decir que la fiesta prometía mucho porque cuando son los hijos o los sobrinos de alguien, suelen ser muy divertidos, en cambio los nietos... como que no aprecian el glamour de estos eventos.

-¡Bernardina querida! - me encanta saludar como mi mamá cuando pretendo ser muy amiga de alguien.
-¡Nicola Divari! -así me decía su padre que en paz descanse, a mí y a mi hermano nos quería muchísimo y nos invitaba a su casa de los montes a jugar el día 11 de cada mes.
-Hace años que no nos vemos, ¿Qué te has hecho? Escuché que acabas de cumplir 4 años con Noel .
-Sí, es verdad, de hecho estamos pensando en formalizar.
-¡No me digas eso B! ¡Qué felicidad!

Nos interrumpió Jaime de la Olla, un chaparrito treintón que había dejado de salir a eventos sociales porque su tío cometió un fraude en México, supongo que estando en las europas se está dando sus lujos.

-¡Las dos bellas socialités de 6 años! ¡Ah no! Ya han crecido.
-Reímos con él y nos platicó de unos negocios que está haciendo en Marruecos con unos turcos que casualmente, según supe después, son los mismos que tienen negocios con Beto.

-A quien no he visto es a Gabrielle ¿alguien ha sabido de ella?
-Ella.. - intentó responderme Jaime pero Bern lo interrumpió.
-Ella ya no puede estar ni convivir con nosotros.-dijo en un tono duro que te inspiraba a no insistir.
-¿Por qué no pedimos unos martinis?.. por los viejos tiempos.

Ya viene Grand Möet y por supuesto que yo no tengo con quien ir pero no me afecta. Cam llevará a Ney y espero que Beto no llegue nunca, o que llegue con novia. 

Bendito Dios a Ney no la dejan viajar sola y llevaba un escolta de nombre impronunciable que nos cargaría las bolsas de lo que compráramos. La verdad es que a veces prefiero no comprar y no cargar.

-¿Vamos a Champs?
-Por supuesto que no Camila. - le dije.
-Qué más da dónde compremos los outfits, la cosa es que nos quede, que nos guste.
-No voy a discutir contigo.

La turca venía adelante y le explicaba a su escolta como llegar al triángulo de oro. Ya me urgía entrar a las tiendas y no tanto para gastar sino para ver lo que escogería Ney, que para ser de un mundo que no conoce los jeans, las plataformas y los bikinis brasileños, tiene un gusto impresionante para las marcas occidentales. Ella debió estudiar moda, no idiomas.

Entramos a muchos lugares y nos probamos todos los vestidos del mundo. Camila enloquecía entre accesorios y ver “qué le queda a qué y alguien tráigame unos tacones amarillos para ver y recógeme el pelo porque no sé”.... LOCA. En cambio Ney se acercaba a las prendas, tocaba las telas, veía los bordados, las piedritas, la seda, evaluaba lo largo del vestido, lo ancho del talle, en fin eran lo contrario a la hora de comprar pero se tardaban los mismito: horas y horas. Sin embargo no me hartaban, al contrario, con Cam nunca paso tiempo de calidad, casi siempre me la encuentro en fiestas que no le gustan o en reuniones de las que ya me quiero ir. Y lo cuento así porque siempre son las mismas personas en los mismos lugares, nuestra vida social es un dejà vu infinito... tal vez por eso es que me gusta tanto viajar y estar con gente nueva. Por otro lado con Ney ya no voy a estar igual porque se casa el próximo junio y nunca más la veré sin marido en mano. Ellas no saben como las estoy disfrutando y lo bien que me la estoy pasando.

martes, 12 de febrero de 2013


Es hora de volver a cargar mi celular.. mil mensajes de Beto otros tantos de Alex... ajaa.. ¡uno de Camila! ¡qué emoción! “Amiga, ¿vas al Grand? ¿por qué no me contestas? Te amo” Ahora que lo pienso la única persona con quien me la paso bien en esas fiestas con ella.

Camila era una persona especial. Aunque es hija de gente muy importante y está rodeada de lujos todo el tiempo, es desenfadada, en su forma de ser, de pensar, de actuar... y claro, de vestir. Me encanta ver sus fotos en periódicos y en revistas sociales, siempre aparece rodeada de oxigenadas, plásticas, operadas, haciendo boca de pato, entaconadas y falsas mujeres de sociedad y ella con su ropita sin chiste, en flats pero atacada de la risa (creo que no entiende que las fotos son para sonreír no para reír, jaja). Es de las que nunca le haría daño a nadie.. y aunque mi mamá la califica constantemente de hippie, también sabe que cuando los eventos son magnos hay que lucirse.. eso es lo que me gusta de ella, lo versátil que es. Es más, en sociedad es famosa por eso.. desde niña, cuando jugábamos a ser hermanas porque se apellida casi como me llamo: Nicholayevsky.

-¿Cami?
-¡Nico!
-¿Cómo estás? ¿dónde andas?
-Bien, bien ya llegué a París, ¿y tú? ya llevas rato por acá, ¿cierto?
-Sí llevo días aquí pero mi hermano no me soltaba: museos aquí exposiciones acá eventos por acuyá, ya sabes cómo es, se quiere comer el mundo y no nos dio la vida.
-¡Qué bien! ¿Estás con él?
-No, fue a Barcelona a ver a Carlos Alberto Peñalver.
-¡¿Carlos Peñalver está en Europa?!
-Sí Cami, y te prohibo ir a perseguirlo, te-lo-pro-hi-bo.
-No te cansas de hablar feo de él, ¿verdad?
-No me canso de cuidarte de él, que es otra cosa.
-¿Bueno y qué plan Nic?
-Tú dime.
-Yo estoy con los polacos, ¿no quieres venir?

Ay esos polacos... nunca, NUNCA se me va a olvidar cuando Cami y yo los conocimos. Eran dos jovencitos emprendedores que habían abierto un restaurante de comida polaca en la Condesa, en la Ciudad de México. Yo invariablemente pedía el pato a las peras con ensalada de betabel y arenques con pepinos en salmuera, eran una auténtica delicia y la especialidad de la casa. Cami pedía siempre diferente y era muy indecisa, se tardaba tanto, que cuando los polacos ya eran nuestros amigos se la pasaban sirviéndole cosas “sorpresa” que no estaban en el menú. Pero bueno, un día hubo ahí un evento privado y cerraron las puertas al público. Estábamos en la terraza Cam y yo cuando se acercaron los polacos, nosotras sabíamos que eran los dueños pero nunca habíamos cruzado palabra con ellos. Resultó ser que era cumpleaños de uno y en aquel entonces no sabían mucho español y a eso, sumarle lo mucho que habían tomado okowita (vodka), pues dio como resultado que lo único que pudo decir (unas doscientas veces) fue: “you, me, disco” . Después descubrí que lo quería era bailar.

El restaurante quebró y ellos volvieron a Europa, pero nunca a Polonia, ellos se buscaron otro restaurante donde hacer negocio y yo otro restaurante donde comer pato a la pera.


face      Nicole Adiktah
twitter  @nicolecanun

No pues ya sabes que por mí sí hermano, pero ni modo que dejar solita a Nikkie, y si la llevo se va a aburrir, la verdad me la estoy pasando bien, ya teníamos tiempo de no hacer cosas juntos.

Sí se me antoja mucho, pero ¿qué te digo? vine a cuidar a mi hermana.

Seguramente hablaba con Charly. En las bolitas de hombres nunca faltan varios personajes: pero los más básicos son el bufón, el inteligente, el galán, el romántico y el líder. Charly claramente es el bufón. Te mueres de risa cada que habla pero es alguien que no deseas de novio ni de tu peor enemiga. El auténtico prototipo de patán. Le ha tirado la onda a unas mil, ha tenido queveres con unas 400, ha salido con 200 y andado con unas 100.. claro que estoy exagerando, pero no por mucho. 

-Yo creo que platicamos, ¿no? - le dije
-¿De qué?
-Pues de que no tengo 10 años, y de que no soy Gina..

Gina fue una novia que tuvo mi hermano, era más chica que él y la forma en la que se comportaba era de niña chiquita. Desde que cortaron tiene una necesidad ridícula por cuidarme. Claro que antes de eso casi ni hablábamos. 

-¿Qué tiene que ver Gina?
-No tienes que estar atrás de mí cuidándome todo el tiempo, aunque lo agradezco, no lo necesito. Puedes ir a donde quieras, cuando quieras. Estás en Europa, sal a hacer lo que te de la gana.. para eso es viajar, para sentir esa libertad que no te da tu hogar, porque aunque México es increíble y me encanta estar en mi casa, estar ahí es tener obligaciones, trabajo, tarea, responsabilidades con unos y con otros. Estar fuera es estar en un mundo paralelo donde todo es posible y donde no hay a quien entregar cuentas ni a quien pedirle permiso.. y menos a mí.. nunca dejes de viajar por alguien, no importa si soy yo, si es mamá, si es una novia, no dejes de permitirte la oportunidad de vivir algo increíble solo, de regalarte una experiencia, porque es algo que te va a acompañar hasta que te mueras, en cambio, las personas no son seguras, esas no son para siempre: cortaste con Gina, ya ves, y por ella no te habías ido a estudiar al extranjero. 

Le sonreí y le ayudé a empacar. “Igual es sólo por unos días” - decía con una sonrisa en la boca. Además se va con Charly, se la va a pasar increíble. Fui a dejarlo a la estación, en lo que llegaba el tren no sentamos en un lugar de hamburguesas, pero yo iba a la mitad de la mía (como lentísimo) cuando ya era hora de que mi hermano se fuera.

No te pares, tú acaba de comer yo ya terminé, mejor me voy yendo. Regreso en unos días, ¿vale? No dejes de marcarme diario o mandarme algo porque si no ¡regreso! Nos reímos un ratito y se fue. Y justo después me sentí mal, el había ido hasta allá y yo orillándolo a dejarme y a viajar solo (porque de París a Barcelona iría solo pues), así que después de unos momentos de pensarlo, boté la hamburguesa y corrí al tren, creí que ya se había subido pero no estaba hablando por teléfono justo en la entrada. Yo iba a llegar por detrás suyo para aunque despedirme bien, con un abrazo, con algo pero lo escuché decirle a Charly:

-La verdad me voy sin preocuparme, sé que sabe cuidarse sola... pero igual ya sabes que no la estoy dejando sola.

...Y pensé en Matuk...

face    Nicole Adiktah
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miércoles, 2 de enero de 2013


Praga tiene un encanto natural muy especial, es por eso por lo que no la comparo con ninguna otra ciudad. Tiene historia, aventura y poesía, los tres ingredientes mágicos que pueden seducir a cualquiera, y más a alguien tan enamoradiza como yo. Y después de un largo día, de caminar y comer como loca a lado de Nacho y mis nuevos amigos, que por cierto, me cayeron increíble enseguida, nada como llegar a la casa (siempre le digo casa al lugar donde me quedo, y esto se le hacía de lo más gracioso a Nacho) y tumbarme en la cama, desde donde podía ver la ciudad. Había un restaurante a dos cuadras del depa, y cenábamos siempre ahí, rico pero había que llegar temprano porque el pato y el spaguetti se acababan rápido, pero bueno, aunque así fuera nos quedábamos siempre por las cantidades industriales de cerveza a las que mis amigos eran asiduos. Y así se me fueron los días; después llegaron más amigas de Nacho, unas mexicanas con las que estuvimos un par de días. Después llegó la prima de uno con su novio y los turisteamos un rato (y ese día fuimos a comer mussels ¡¡mmmm!!) pero luego..

-Nikkie!
-Mandee
-Está sonando tu celular

Subí corriendo las escaleras y alcancé a contestar

-¿Qué onda bonita?
-Hola Beto.
-¿Cómo estás primor?

Y yo no dejaba de decir para mis adentros: ¡no soy tu novia! ¡ya no soy tu novia!

-¿Bien y tú?

La platica superficial se extendió lo suficiente como para que yo le dijera “bueno y ¿qué necesitas o qué?”

-Perdón, no sabía que estabas ocupada.
-Un poco, pero no te preocupes, dime.
-Pues sólo quería saludarte y preguntarte ¿qué tal está el clima en Praga?

Me quedé helada, ¿cómo carajos sabía que yo estaba en Praga? No me digan que otra vez Alexandre estaba por ahí y me vio. Le colgué y no respiré por un minuto.

-¡Nikkie!
-Mandee
-Vamos a la tienda, quieres algo?
-No, pero voy con ustedes.

Dejé mi celular y salimos del edificio, fui la primera en salir, distraída como siempre y sin querer me estrellé contra una persona.

-Disculpe, no fue mi inten... Matuk?
-Nic, ¡qué sorpresa! - y sonrió nervioso.


Y de pronto todo tenia sentido...

-¿Quién te paga?
-¿Perdón?
-Que ¿quién te paga? ¿o será que te he encontrado tres veces en tres ciudades distintas de Europa, cerca de mí, en los días precisos?
-Perdón pero no se de que hablas Nic, mejor platicamos luego -y se fue casi corriendo.

Claramente, me puse a llorar. ¿Y qué más hacía? no sabia que estaba pasando ni por qué me pasaban estas cosas. ¿Quién hace eso? ¿Quién le paga a alguien su viaje a Europa, para seguir a una niña? ¡Qué maldito miedo!

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miércoles, 26 de diciembre de 2012


Grand Möet es un evento organizado por los chicos citadinos que hacían unas fiestas muy famosas en el pedregal, Ciudad de México. 

Todos hablaban del Grand, se hacía una vez al año, siempre en verano y siempre en un lugar distinto del globo, normalmente en las grandes urbes, este año tocaba París... igual que hace un año y hace tres... qué originales. Naturalmente es petit comité, así que me sabía de memoria quienes irían, quienes no y quienes fingirían que no pueden por algún motivo personal. Honestamente pensé en faltar, porque aunque sí iría a París en este viaje, necesitaba más de lugares nuevos como lo fue Estocolmo, como lo es Praga. Aunque todos los días pienso en la Ville-lumière, conscientemente insistía en postergarlo. París, París. Ahí fue la primera vez que me perdí en metro y terminé en las afueras de la ciudad en una colonia musulmana a las 9 de la noche, ahí mis amigos y yo fuimos perseguidos por dos negros armados una vez que nos sacaron del metro por la hora y no sabíamos donde habíamos bajado, ahí tomé absinth por primera vez hasta morir... pero también ahí fue mi primer beso, la primera vez que lloré por tener en frente la vista más hermosa del mundo, la primera vez que pude hacer lo que me diera la gana sin que mis papás estuvieran para darme permiso o no. La vez que corrí a un niño de mi fiesta de cumpleaños por tratar de besarme más de una vez, también ahí terminé en el hospital porque me sentí muy fregona al hacer el tour del Sena en la parte de afuera del barquito mientras llovía, y de ahí a la parte alta de la torre Eiffel el día que más viento hizo en el año. Recuerdo que me metí a bañar y aunque sólo había abierto la llave de agua fría, yo la sentía casi hirviendo. En fin, París es mi segunda casa, y aunque la quiero como tal, aún traigo el gusanito de no tener plan y de veremos qué pasa. Por lo tanto, seguiré disfrutando Praga... Praga linda que me recibió con los brazos abiertos, igual que Nacho, y los niños con los que venía: Rich, Diego y Gus, con los que rápidamente me acoplé, y con los que aprendí a vivir. Los pienso y los extraño, los extraño ahí.