domingo, 23 de diciembre de 2012


Me puse de acuerdo con la austriaca para visitar la ciudad. Yo ya estaba lista a las 9am y ella supuestamente no se tardaría. 9:30.. 10:00.. 10:30.. 11:00.. Mientras la esperaba, fui al lago que está situado delante del hostal, donde niños rubios jugaban con los patos y las parejas intercambiaban miradas y sonrisas, y yo.. estresada como nunca. Esta niña no llega y ya es tarde, hay mucho por conocer. Me recosté sobre el pasto boca abajo y pude escuchar mi pulso.. rápido, inconsecuente, tempestuoso. Totalmente desacorde con la forma en que Estocolmo me había recibido, estaba siendo injusta, incluso prepotente, egoista. Con mi respiración normalicé mi latir y para cuando estaba relajada llegó Salma. Nos fuimos sin ver el mapa, nos perdimos, dimos vueltas y sin entrar a museos ni ver el reloj. Disfruté la ciudad enormemente, diferente a como he disfrutado otras. Esta compañía one-serve-only me había enseñado paciencia, ligereza y a escuchar, porque ¡vaya que hablaba! 

Descubrimos que nos gustaban las mismas series, lecturas, bueno, hasta estudió los mismo que yo con todo y especialización. Comunicarnos con una mezcla de alemán, inglés y español nos resultó muy cómodo. Tiene dos hermanas menores y la más chica tiene mi edad, así que creo que me ve como la ve a ella: como a una bebé. Pasamos dos veces por la misma repostería y las dos veces compramos cosas ricas. Nos sentábamos donde fuera para platicar: a la orilla de los ríos, en las banquetas, en el piso. No nos paraba la maldita boca. Regresamos a casa temprano y seguimos hablando hasta la media noche, siento que la voy a extrañar cuando me vaya.

facebook   Nicole Adiktah
twitter       @nicolecanun
tumblr       NicoleCanun

sábado, 1 de diciembre de 2012

Estocolmo te amo.


El tren de Oslo a Estocolmo olía a café. Fue un trayecto lindo... por eso, y porque llovía: ni mucho, ni poco, sino de a ratos, como a mí me gusta. Me senté junto a la ventana donde podía ver de cerca las gotas que trazaban caminos por el vidrio gracias a la velocidad del aire. Amo los días así. Siento que es una forma de la naturaleza de solidarizarse conmigo y con cómo me siento a veces. Los pueblitos noruegos son preciosos, parecen salidos de una caricatura o pintados por un niño. Y el olor a café... ¿cómo algo tan sencillo puede inspirarte o cambiarte el día? Tal vez me gusta porque no soy una aficionada y nunca me he acostumbrado a su olor, y eso lo hace especial; o a lo mejor es porque no me recuerda a nada, es un aroma virgen. Supongo que de ahora en adelante cada que lo perciba, me acordaré de este tren.


Se me hizo muy fácil irme a pie hasta donde me iba a hospedar. "¿En qué momento se te ocurrió caminar del aeropuerto a tu hotel cargando maletas estúpida?"- me gritaba cada parte de mi cuerpo mientras recorría, o mejor dicho, me perdía en Estocolmo. 

Nunca he visto un cielo tan hermoso, tan colorido, tan alto. Sí, alto, sé que suena raro pero es que las nubes están muy arriba. Me costó un poco la caminada pero no me importó, la vista valió la pena. ¡Y la gente! Además de increíblemente amable (a diferencia de los habitantes de otros países nórdicos), muy sociable: los bares estaban a reventar y no dejaban de servir botellas y comida. 

¿La cárcel? ¿Por qué cuando pregunto por mi hotel todos me preguntan si voy a la cárcel? Nadie me supo explicar, pero llegué sana y salva. Estaba oscureciendo rápido y yo sólo quería una cama. 

El hotel de Estocolmo era mitad hotel y mitad hostal, es decir que en la primera parte duermes solo y en la segunda con unos cuantos más. Quedarme en el hostal me cayó como anillo al dedo, porque me encanta conocer gente y particularmente en ese viaje hace que me sienta menos sola.

Para mi sorpresa, aquello parecía casa de muñecas. Todo era de madera blanca con unos toques pasteles, y el personal era de lo más amable. Moría por ver mi habitación, pero para cuando entré, ya todas estaban dormidas (no era un hostal mixto, estaba dividido por género), así que tuve que entrar de puntillas y sacar de mi maleta mi ropa para dormir tan silenciosa como pude, pero fue imposible no hacer ruido porque todo lo que había comprado estaba colocado en orden en bolsas de celofán. Así que se asomó la chava que dormía en la parte de arriba de la litera (habían 3 literas en el cuarto) y me asustó tanto que casi se me sale un grito.

-No te preocupes, sólo quería ver quién hacía tantos sonidos.

Y se volteó para volver a dormir. Supongo que ponerme todas las cremas que normalmente uso ya no está en la lista de opciones y menos bañarme. Me acosté y estuve pensando un ratito. Fue de lo más agradable, nadie hacía ruidos ni para respirar y la luna llena más grande que he visto en el mundo se asomaba por la ventana que estaba abierta de par en par por el calor que hacía. Toda su luz entraba por ahí y me dejaba ver el mobiliario: las sillas hermosamente diseñadas, las literas perfectamente distribuidas, las cortinas de encaje beige que combinaban maravillosamente con las sábanas de algodón. 


Por un instante no quise nada, no me faltaba nada y fui plena. Ya pasaron algunos años desde entonces y a menudo cierro los ojos para volver ahí en mi mente (y como olvidar la mejor parte cuando al día siguiente desperté con “Baby I love your way” interpretada por unos niños suecos debajo de mi ventana). 

Conocí a mucha gente en Berlín, hice de todo en Amsterdam, aprendí cosas nuevas en Oslo, pero el lugar que me saca una sonrisa siempre se llama Estocolmo. Ya prometía ser uno de mis lugares favoritos y aún no amanecía...



*¿Quieres saber más datos curiosos de los lugares que visitó? ¿Quieres ver más fotos? ¡Están en facebook y tumblr! Además viajes en tiempo real por Twitter!

facebook    Adiktah Anekdotikah
twitter       @anekdotikah
tumblr       anekdotikah.tumblr

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Oslo con frío, Oslo solita


Bajándote de la última estación de la línea más lejana del tranvía se llega a los pies de una colina sobre la cual estaba mi glorioso hostal. En Oslo, a diferencia del Distrito Federal el tiempo funciona a tu favor. Me despertaba yo a las 7-8 de la mañana y para las 12 yo ya había visitado el centro, entrado a las fortalezas, a 3 museos, caminado, perdido, comido y averiguado dónde se hacía qué cosa. Me parece que el gobierno está conciente de lo caro que es viajar por estos rumbos así que hay pases para que puedas entrar a varios museos o exposiciones por un solo precio, y con descuento de estudiante, mejor. Aún así creo que nunca he ido a un lugar tan caro en toda mi vida.

Lo que más me gustó fue el cuasi carnaval que se arma todos los días en la Karl Johansgate (la calle principal). Entre los shows urbanos y los hare krishnas que bailan y cantan por doquier, Oslo toma aires festivos y vistosos. También me enamoré de la fortaleza: sus jardines parecen códigos extraterrestres y la vista es absolutamente increíble (foto en el texto anterior). Bien vale la pena saber algo de fotografía para entretenerte un rato aquí.

Por otra parte, a los noruegos les fascinan las mexicanas, así que miradas no me faltaron (si eres de por mis tierras y no has tenido suerte en el amor, lánzate a estos lugares nórdicos, chicle y pega), y eso a cualquiera le anima. Hacía un poco de frío pero perfectamente aguantable. Si algo pudiera cambiar de mi persona es lo friolenta:  andaba por toda la capital forrada en suéteres, calcetines y leggins.

Pero entre el frío, la llovizna, lo seco de la comida y de la gente... me empecé a sentir sola. No tenía mucha motivación y pues la verdad es que no estaba segura de querer seguir viajando. Hasta que regresaba a la colina. Esa vista no se me va a olvidar jamás, qué linda que es, carajo. Entonces lo que hacía era comer en una steak house típica de Noruega que me había recomendado un policía del Museo de Arquitectura (ridículamente guapo, por cierto). La recomendación no era exactamente por los sabores del lugar, sino porque tiene un menú secreto que es mucho más barato. Y uno pensaría que sí puede ser caro pero que estoy exagerando, ¿a ustedes no les daría coraje pagar 10 dólares por una bolsa pequeña de papas?

Hablando de otras cosas, me gusta viajar en transporte público, me deja conocer a la gente de lejos. Es increíble todo lo que puedes saber de una persona con tan sólo verla (ya que no podía entenderla porque ¿qué creen? no hablo noruego), cómo se maneja, qué ademanes hace, con qué frecuencia los hace, etc. Además siempre que tomaba el tranvía me topaba con un hispanohablante. Los latinoamericanos, por ejemplo, solemos hacer nuestros pequeños grupos cerrados de "paisanos", grupitos de gente que comparte cosas a nivel cultural, tal como idioma, religión, costumbres, etc. y me tocó ver más de una vez a salvadoreños, colombianos, venezolanos, viajar en grupo, incluso darse la bienvenida cuando uno se integraba a la comunidad.

Pero no vi ni un mexicano. Ni turista, ni trabajador, ni nada... y pues uno extraña... ¿qué se le va a hacer? Siguiente parada, Estocolmo.



facebook    Adiktah Anekdotikah
twitter       @anekdotikah
tumblr       anekdotikah.tumblr


jueves, 1 de noviembre de 2012

Oslo en un día


Aquí están sus llaves y la copia del contrato de renta de automóvil y antes de que el señorsito pasara la tarjeta se le ocurre preguntarme a dónde me dirigía. "No tengo la menor idea pero necesito el coche para ir a buscar un lugar donde dormir"... Nunca se me va a olvidar su cara.

-¿Por qué no va al hostal juvenil? No está muy lejos y yo ya salí de trabajar, podría llevarla. -Dijo, insinuando que rentar un coche para eso sería un gasto innecesario.
-¿Y eso no va en contra de las políticas de la empresa?- reí.

La situación es que cuando viajas desarrollas un sentido extra en el que te basas para calificar a la gente y para confiar en ella o no. Hasta ahora no me ha fallado entonces... Pero alto, alto.. Independientemente de esto, yo no tenía opción. ¿Qué podría salir peor?: que sin saber manejar (no, no sé), me lleve un coche de una agencia noruega, a pasear por las calles de la capital, sin rumbo, buscando donde dormir, seguramente para terminar haciéndolo en el coche y que hasta me multen por ello, o chocar o que me quiten el auto, etc etc... O dejar que alguien que no conozco me lleve en un coche, que sabe manejar, que sabe a donde va, que es un hostal conocido (ya he escuchado hablar de él en otras partes del mundo) y que no me va a cobrar por el favor. Sí, opción B: ir con el desconocido.

Platicamos en el camino. ¿De qué? No sé, yo trataba de fijarme en el camino y de no quedarme dormida. Pero al final no tuve de qué preocuparme porque el señor fue de lo más amable: me presentó a Oslo en palabras, me enseñó unas palabras en noruego y no sólo me dejo en el hostal sino que me acompañó hasta la recepción y esperó a que me atendieran, me dio su número e incluso me pidió que le hablara si yo necesitaba lo que fuera.

Me tocó dormir con otras personas pero supongo que no está tan mal, estaba muerta y solamente quería acostarme. Al día siguiente me di cuenta de la vista que tenía el hostal, que estaba situado en la cima de una colina y a  la que sólo podías llegar en tranvía.

Es el tipo de lugar donde quieres tener una casa de campo a la cual ir para disfrutar a tus hijos el fin de semana o en la que quieres esperar a tus nietos en la vejez. Ahí conocí a unos polacos que me mostraron la ciudad el último día de su estancia y el primero de la mía. No puedo decir que me enamoré perdidamente de Oslo pero tampoco puedo decir que no me maravilló la Fortaleza de Akershus que hay en la costa o la Universidad o de los museos. Uno de los más importantes el de Edvard Münch, donde se expone el famosísimo grito, que se considera la obra más icónica del planeta, después de la Mona Lisa. Pero tampoco me perdí del Museo de Arquitectura (en donde me enamoré de un policía), el Museo del Diseño y mi favorito: el Museo de Arte Contemporáneo.



facebook   Adiktah Anekdotikah
twitter       @anekdotikah
tumblr       anekdotikah.tumblr


 Museo de Edvard Münch, donde está "El Grito", que es la obra del poster de la izquierda.

Palacio Real de Noruega

 Museo Nacional de Arte Contemporáneo. En él, se encuentran las siguientes piezas:

 Efecto de luz y sombras

 Obra principal de museo... ¡me encantó!


 Efecto de espejo cilíndrico.

 Cubos de madera, efectos de tonalidades.

Vista desde la fortaleza Akershus.


Las siguientes fotografías son de los museos que están dentro de la Universidad de Oslo (de flora, fauna, geología, etc)









Áreas verdes de la Universidad de Oslo... ¿les gustaría estudiar aquí?
Más fotos en tumblr y facebook :)

martes, 16 de octubre de 2012

Matuk


Saqué todo de mi maleta: cosas de baño, ropa interior, suéteres, camisas, blusas. Busqué desesperada bajo los tapetes y las sábanas. Vacié mi bolsa y los bolsillos de mis pantalones, bueno, hasta el bote de basura. ¿Dónde carajos puede estar mi pasaporte?

Observé la habitación por veinte minutos sin moverme siquiera, tratando de hacer memoria e intentar recordar lo que había hecho con él. Y es que ese día por la mañana me había ido de shopping a Warmoesstraat y a los malls por el Palacio Real, los que dan al monumento nacional. En casi todas las tiendas me pedían mi pasaporte para que me aplicaran tax free, así que podía estar en cualquier lado.

Para qué les miento, me puse a llorar, y no exactamente porque tendría que ir a la embajada mexicana a tramitar documentación temporal, sino porque ya casi lo había llenado de sellitos. Además sólo me quedaban unas horas más en Amsterdam, mi avión salía a las 6:30 y ya casi eran las 4.

Me senté en la cama y me calmé, respiré profundo dos veces y maldije unas cien, hasta que alguien tocó a la puerta. Yo no esperaba a nadie, ni quería ver a nadie, pero aún así abrí. Era Matuk, un turco que había conocido en un concierto hace unos días (en el Sensation White). Me acompañó a un par de tiendas y de inmediato recordé haberme comprado una chamarra de piel blanca y él una cartera negra justo antes de despedirnos.

-Te traje un regalo.

Me dio una bolsa de papel. Yo no quería nada, quería que se fuera cuando...

-¡Mi pasaporte! ¿En dónde lo encontraste?
-Imagino que accidentalmente lo pusieron entre mis compras. Pero por otro lado también creo en el destino.

Reí nerviosa, nerviosísima, y fingí tener el peor dolor de cabeza del mundo, así que por fin se fue y ya pude estar tranquila. Lo que nunca encontré fue mi cámara, a la que vi por última vez en el Sensation White, justo después de conocer a Matuk. Él me ayudó a buscarla, e incluso me acompañó al estadio a preguntar en cosas perdidas, pero nada. Me tuve que resignar a perder algunas fotos, ni hablar.

Tomé un tranvía y un autobús para llegar al aeropuerto, me subí al avión y así salí de Holanda: sin pena ni gloria. Pero después apareció una pregunta en mi cabeza de la que no pude escapar por horas: ¿cómo supo Matuk que estaba hospedada en ese hotel?



facebook   Adiktah Anekdotikah
twitter       @anekdotikah
tumblr       anekdotikah.tumblr

viernes, 12 de octubre de 2012

600 años de historias que contar


"Ámsterdam (del neerlandés Amsterdam, [ɑmstər'dɑm]) es la capital oficial de los Países Bajos. La ciudad está situada entre la bahía del IJ al norte y a las orillas del río Amstel al sureste. Fue fundada en el siglo XII como un pequeño pueblo pesquero. Sin embargo, en la actualidad es la ciudad más grande del país, y un gran centro financiero y cultural de proyección internacional".

Así reza la entrada de Amsterdam en wikipedia. Lo que pretendía buscándolo en internet, era quitarme el estereotipo tan fijo que tenía de esta ciudad; primero, porque es conocida por drogas y prostitución y segundo, porque lo único que recuerdo de la última vez que estuve aquí, fue visitar la zona roja y cuidar a un amigo que no recordaba ni su propio nombre.

Yo había conocido a una mexicana, a una tapatía para ser exacta, en Berlín, en mi hotel. Me contó que iba a estar en Amsterdam en estas fechas y nos pusimos de acuerdo para vernos. Tomamos un Free Tour (me encantan los de New Europe) y caminamos por todo Amsterdam. Fue toda una aventura porque nos llovió fortísimo, así que nos refugiábamos  en donde podíamos pero fue inútil, todos acabamos empapados como perros. Lo que más me gustó, sin duda fue Begijnhof.

Begijnhof es un pequeño mundo alterno dentro de Amsterdam. Hay gente que ahorra toda su vida para que sus hijas ingresen: es lugar de noviciado y las mujeres que logran entrar normalmente son de familias acomodadas, generalmente solteras esperando casarse o viudas esperando nunca irse. Tiene patios muy lindos y no se puede entrar a cualquier hora. Aquí es donde se encuentra la casa más antigua de la ciudad: una casa de paredes negras y claramente más vieja que las demás, tiene alrededor de 600 años de historias que contar. Justo ahí dejó de llover e incluso salió el sol. Qué delicia, qué lugar aquel. Al salir nos despedimos de los demás turistas en la plazuela Spui (se pronuncia shpau) e ignoramos a un loquito sentado en una banca que no dejaba de gritar cosas en un idioma que no era neerlandés.

¿Sabían que las drogas blandas en Amsterdam son permitidas, mas no legales? En los años 60s habían alrededor de 10 000 adictos de cocaína y heroína y con el fin de disminuir la tasa de estos, se firmó un acta de permisión de la venta abierta de ciertas hierbas, principalmente. En los noventas, la cifra se redujo a 1000. Hoy por hoy, en las coffee shops se puede comprar varios tipos de marihuana y de hashish, así como en las smartshops se pueden conseguir 5 tipos de hongos alucinógenos (que en realidad no son hongos en sí, sino trufas, y estas no están reguladas por la ley). Pero safety first, así que si vas en ese plan infórmate antes de probar. Existen muchos lugares educacionales para ello, digo, si ya estás en Amsterdam no bajes la info de wikipedia, ve al Museo del Cannabis o pregunta al dependiente de la shop para que te guíe con repecto a lo que quieras comprar. Hay cerca de 200 coffee shops y así como hay unas que lucen agradables hay otras que dan miedo. ¡Ah! y las hierbas NO son naturales, (como muchos piensan) el clima no se presta para hacerlas crecer, así que todo el proceso lo hacen con químicos.

Otro dato curioso es que si crees que los holandeses son desmadrosos por tener a Amsterdam estás muy, muy equivocado. De hecho sólo el 7% de la población nativa consume drogas o gusta de la profesión más antigua del mundo. Tan no les gusta que los cataloguen así, que ya se pidió en repetidas ocasiones que levantaran las permisiones de prostitución y venta de drogas blandas, por lo que, según cuentan, desde enero del 2013 no podrás hacer consumo de estos productos y servicios a menos que seas holandés. Quiero ver. Hasta donde sé, ningún país se daría el lujo de perder al turismo que específicamente va a eso año con año.

Más de la mitad de las atracciones en Amsterdam están relacionadas con drogas y sexo, lo cual se me hace muy raro porque no es consistente con el perfil del holandés que es sumamente conservador y católico. Es absolutamente surreal que la zona roja esté casi pegada a la iglesia antigua y que las prostitutas tengan su sindicato, pero así es.

Si no les late nada de estas actividades, aún así VAYAN porque la otra cara de Amsterdam es hermosa: el Vondelpark tapizado de gente asoleándose y cantando al son de alguna guitarra cercana; el recorrer las avenidas con camellones de agua en bicicleta, y por supuesto, mi lugar favorito de todo Holanda: el Museumplein. Es una explanada rodeada de museos (Van Gogh Museum - que aunque tiene la colección más grande de obras de Vincent no tiene La Noche Estrellada, como muchos piensan, puesto que está en el MoMa de NY-, el Stedelijk Museum, -que aún estaba cerrado cuando fui- y el Rijksmuseum) y cafeterías vendiendo snacks. De hecho, es muy parecido a un parque mexicano. Hay niños pequeños jugando a aventarse una pelota, jóvenes trepándose a las letras que conforman la famosísima frase (y también imagen publicitaria de la ciudad) "I Amsterdam" , y adultos sentados a la orilla del estanque para comer y conversar. De noche, todo esto está iluminado y siempre está lleno de jóvenes. Hace mucho que algo no me maravillaba como este punto de la ciudad. Además es tan seguro, que no me importó regresar sola y casi de madrugada caminando (mi hotel estaba justo del otro lado de Amsterdam) porque siempre hay gente en las calles y toda la ciudad está iluminada. Más que sentirte en una ciudad pareciera que estás en un parque público gigante. A diferencia de otras veces que he estado aquí, me voy con ganas de volver.


facebook    Adiktah Anekdotikah
twitter       @anekdotikah
tumblr       anekdotikah.tumblr


Entrada del Vondelpark

Interior del Vondelpark <3

Fuente y letrero del Musumplein 

El Palacio Real de Amsterdam, que da a la plaza principal 

Uno de los shopping centers de Amsterdam. Este está cerca del Palacio Real 

Leidsestraat: Una calle exclusiva para hacer compras 

 La explanada de los museos o Museumplein

 Rijkmuseum


martes, 9 de octubre de 2012

Lana


El tren que tomé a Amsterdam estaba plagado de estudiantes que se estaban graduando. Todos traían las mismas sudaderas de generación y se quejaban a la par: "No puedo cargar mi maleta", "se rompió mi bolsa", "no encuentro mis zapatos". Nos detuvimos en un poblado intermedio más del tiempo usual. Para qué hacerla de emoción, el punto es que un tronco se había atravesado en las vías por la tormenta qe hubo de madrugada, así que nos bajaron a todos y nos prometieron 5 autobuses de doble nivel para trasladarnos. Me bajé y me senté junto a unos italianos con quienes terminé platicando hasta que escuché el glorioso acento norteño mexicano. Un set de 6 personas que conformaban una familia, quejándose a risas (como sólo los nosotros sabemos hacerlo) y sacando de sus 19 piezas de equipaje toda clase de comida chatarra: papitas, chocolates, dulces, en fin toda una variedad de quitahambres tanto de Alemania como de México. Pocas veces me he sentido así mientras viajo: en familia.

El folklore de mi país no se hace esperar cuando un representante suyo anda fuera de su terruño: sombrero, botas, tejidos multicolores, carcajadas estruendosas y la sonrisa más franca y amable en la cara. El motivo por el que no extrañé (al menos en este viaje) a México es porque a donde volteara había cachitos de él. ¡Y cómo disfruté los 45 minutos que nos tuvieron varados!, así, sólo viendo a mi gente de lejos. Uno de los niños corrió entre la gente hasta llegar a mí, y sonrió como si me reconociera. "Hola" le dije, sonriéndole de vuelta, y él abrió los ojos grandes, grandes y contestó señalándome "México". Rápidamente lo relacioné con lo ocurrido en la fiesta de Mamá Orisha, fue de lo más extraño pero por algún motivo me gustó.

En Amsterdam me quede de ver con Lana, salí con ella varios días. Me hizo muy bien porque tengo años de no verla y Dios sabe cómo la quiero, pero déjenme contarles un poco acerca de ella. A Lana la conocí en la primaria, fue mi mejor amiga por años hasta que tuvo que mudarse a las costas del pacífico. No tuvimos contacto hasta que cuatro años después, por motivos de trabajo, ella regresó a la ciudad y me buscó. Nos veíamos probablemente una o dos veces al mes, y su platica me hacía reír muchísimo, tenía las historias más insolitas que contar, todas ocurridas en un Ash Ram cerca de la capital de México. Pero la última vez que hablamos no fue para contarme una aventura, sino una desgracia.

Era 16 de agosto y no llovía. Desde cuadras antes de llegar a mi casa, podía reconocer con facilidad la voz tipluda de Lana, a quien saludé efusiva y cariñosa, y como siempre, fui correspondida. Ella era de esas personas difícil de encontrar: nunca contestaba llamadas, no usaba la computadora y cambiaba de dirección constantemente. Lejos de parecerme que estaba loca, como lo creían los demás, sentía orgullo de tener una amiga así, que poco pensaba en lo social y que siempre estaba concentrada en vivir, aprender y hacer yoga.

Ese día en específico nos reunimos para asistir a un evento juntas. Era un homenaje al rey del pop. La pasé bien aunque no mejor que ella y ya que salimos tarde la invité a quedarse en mi casa a dormir. Todo bien: cenamos, le presté ropa, y ya disponíamos a acostarnos cuando se sentó en la cama y suspiró larga y profundamente, como quien está dispuesto a confesar por su propia voluntad. Por supuesto, me aterré. Se veía pálida y preocupada e imagino que pronto adquirí la misma apariencia.

-No voy a volver- dijo.
-No entiendo.
-El viaje que haré en una semana, y por lo que vine a despedirme de tu familia, no es de placer ni durará un mes, me voy de forma definitiva.

Sentí tristeza y un nudo en el estómago pero lo que más me angustiaba era la expresión de su cara que me indicaba que la conversación no iba ni a la mitad.

-Patricio cometió un fraude y sólo tú eres capaz de guardarme un secreto así.
-Perdón pero por más que lo quieras, no veo como pueda afectarte. -Pero Lana no había terminado:
- ...a mi nombre.

El silencio que se produjo ya lo esperaba ella y no podía compensarlo yo. Me senté a su lado y respiré tranquila, como si fuera algo que le pudiera contagiar. Ella no dejaba de observar el piso sin enfoque hasta que soltó la primer lágrima. Lana estaba en trance y me extrañaba muchísimo que todo el día había sonreído y convivido con mis padres y mi hermano. No ocurrió nada, sólo apoyo su cabeza en mi hombro y susurró:

-Siempre quise irme de aquí, y ahora que tengo que hacerlo no es lo mismo.



facebook    Adiktah Anekdotikah
twitter       @anekdotikah
tumblr       anekdotikah.tumblr